Resistencia al Cambio.

Llevo muchos años en esto de dirigir personas, y ciertamente es una de las tareas más complicadas a la que me tengo que seguir enfrentando día a día. Hace algo más de 20 años, comencé a asumir responsabilidades en las que sin darme cuenta cada vez tenia mas personas a mi cargo, y me di cuenta que las personas no funcionaban como yo, no trabajaban tantas horas, no se quedaban más tiempo aunque hubiera trabajo, no se esforzaban por mejorar, no tenían inquietudes por aprender, siempre tenia una excusa o alguna razón para justificar su actitud. Tenia que hacer algo, comencé a formarme en dirección de equipos, liderazgo, gestión de conflictos, negociación, técnicas comunicación efectiva, a leer libros de autoayuda, asistir a conferencias de liderazgo, etc. Todo esto y mucho más hasta hoy, que sigo siendo un “aprendiz de todo y un especialista en nada”.

No puedo resumir más de 20 años de experiencia y las cientos de personas que han pasado por mi vida en 700 palabras, pero era para poner en contexto el tema con el que mas me he encontrado a lo largo de mi carrera profesional, la resistencia al Cambio. Hemos atravesado diferentes crisis económicas, evoluciones    tecnológicas, cambios de métodos y sistemas de trabajo, hemos pasado por etapas de bonanza, de necesidad, de expansión, de contracción, y en todas ellas siempre hay un denominador común, la resistencia al cambio, la no aceptación. ¿Cómo es posible que en escenarios tan distintos la reacción sea la misma?

Siempre he dicho una cosa “no inviertas energías en aquello que no dependa de ti, que no puedas cambiar, simplemente acéptalas y céntrate en lo que depende de ti”, acepar, no es resignarse, es asumir las circunstancias, la nueva realidad y adaptarte a ella. Anqué no comparto el término de adaptarse al cambio, sino, cambiar como una forma de evolucionar y aprender, porque conozco situaciones en las que adaptarse al cambio, significa seguir haciendo lo mismo, aunque sea más incómodo, porque terminaremos asumiendo esa incomodidad, es decir, adaptándonos a ella.

Sin embargo me sigo encontrando con personas que no quieren aceptar, porque eso significa, cambiar: su estatus, su situación, su forma de trabajar, en definitiva, su confort, hasta el extremo de perder su puesto de trabajo, ¿Qué paradoja, no? Ahora conocemos mejor como funciona nuestro cerebro, por qué le cuesta cambiar, pero al mismo tiempo, también comprendemos mejor los comportamientos humanos, el por que actuamos de una u otra forma.

A día de hoy me sigo sorprendiendo por lo mismo, y aunque lo vea con una mirada más experimentada, no dejo de ver los mismos comportamientos que ocultan miedos, inseguridades, incredulidad, que a veces a pesar de los esfuerzos, lo achaco a una comunicación poco efectiva, “asertiva”,  y a la falta de feed back, me quedo con aquella frase que dice:  “la responsabilidad de la comunicación es siempre del emisor”, de ahí mi constante preocupación por la comunicación, lo que se dice, como se dice, y que interpreta el que lo recibe. No os podéis imaginar lo frecuente que es esto, para todos, unos mas que otros, pero todos de una u otra forma nos cuesta cambiar.

Ya saben que lo que no se practica se olvida y que nuestro cerebro, intenta gastar la menos energía posible y por ello, si no lo entrenamos y si no tomas decisiones conscientes, le costará cambiar. Es cierto que la comunicación asertiva, utilizando lo emocional e invitando a la acción, devolviendo una pregunta al interlocutor, tiene más efectividad, pero es un tema que no había experimentado hasta ahora.  in embargo y a pesar de los tiempos en que vivimos, sometidos a constantes cambios e innovaciones, me cuesta creer que siga existiendo tanta resistencia al cambio.

Cuando vemos las cosas en términos ganar o perder, cuesta decidirse, o cuando no vemos la recompensa inmediata, por eso me quedo con una frase, “no hay que competir para ganar o perder, sino para ganar o aprender, yo aprendo”, y comparto otra, “lo importante no es el viaje, sino el camino”. Ambas frases nos invitan a un viaje para vivir la experiencia, yo les invito a este viaje que es la Inteligencia Emocional, para encontrarnos y encontrar el camino que nos haga seres emocionalmente mas inteligentes.

Gracias por leerme.

Antonio García Pombrol. 03/2021