Sin Rendición

Dentro de dos meses, hará tres años de tal vez, el día más duro que he vivido, bueno, ese día vino a las pocas semanas, cuando salió la sentencia sobre la custodia de mi hija. A mitad de mayo de 2018, estaba en la oficina como cualquier otro día, teníamos fecha para el juicio de divorcio a final de mes y de repente recibí mensaje: “me he ido a vivir a Galicia con nuestra hija”. De inicio la reacción fue de no creer lo que estaba leyendo, me fui rápido a casa y vi que era cierto que se había llevado algunos muebles pero sobre todo que se había llevado a nuestra hija. Ver la habitación de nuestra hija vacía y sentir la casa en silencio era desolador, momentos de desconcierto sin saber qué hacer, hablar con la abogada, ir a la Policía a poner denuncia, y por la noche, vueltas y vueltas a la cabeza sin poder dormir.

Días de inquietud a la espera del juicio que era a los 20 días, ir a Galicia el fin de semana para intentar ver a mi hija (de un año y 10 meses) pero sin permitirlo la madre, nuevamente a la Policía pero de nada sirve. Llega el juicio y días de nervios a la espera de la sentencia. A la semana llegó ese día. Tal y como me escribió la abogada al enviarme la sentencia: desastre.

Recordarlo ahora, mientras escribo, hace que nuevamente salten lágrimas, sentir que “secuestran legalmente” a tu hija llevándosela a 600 km, que te prohíben verla, que no sabrás lo que es ir a llevarla o buscarla al colegio, que no podrás acompañarla al médico cuando esté mala, que no podrás jugar por las tardes con ella o ayudarle a hacer los deberes cuando sea mayor, es algo que si no pasas por ello no podrás saber lo que es.

El dolor que se siente es inmenso y además hace sentir algo que nunca había sentido: injusticia. Ver que la Justicia no sólo no es justa sino que además te castiga sin haber hecho nada para merecerlo. Y no poder hacer nada; tan sólo recurrir en tribunales pero lleva tiempo, de hecho han pasado tres años y sigue todo igual.

En esos días, en los que como dicen en Pulp Fiction “no estoy bien, estoy a mil jodidas millas de estar bien” me encontré con la terapeuta de pareja a la que íbamos. Al día siguiente me llamó el sacerdote (ella se lo había dicho) para decirme que esa tarde iba dar la charla de Emaús, retiro que había hecho hace unos años y llevaba mucho sin ir a la reunión de los lunes. Gracias a Dios me animé a ir, me ayudó muchísimo y conocí a otros padres en situación parecida, hicimos un grupo y nos hemos hecho amigos. Aquí aprendí a perdonar y sobre todo a no tener rencor ni odio, algo necesario para vivir felices o lo más feliz posible; un día que quedamos a tomar algo y rezar hubo algo que me sorprendió mucho, alguien pidió por nuestras exs. Cuando rezo, además de pedir porque mi hija vuelva a donde nació y vivía, rezo sobre todo porque no me rinda (porque la situación no es fácil, organizar viajes de avión o tren, hotel, palizas de viajes para poder vernos y gasto económico) y seguir luchando por ella y no dejar de vernos.

Hace unos siete años me hice un tatuaje: “No Surrender”, por la canción de Bruce Springsteen, desde que me pasó esto me gusta más. Es gracioso que hace algo más de un año, con mi hija ilusionada con Frozen, lo típico que ve la película varias veces, con las muñecas y todas esas cosas, en una revista había un poster que pusimos en la habitación que pone “Nunca te rindas”. Creo que fue en una de las reuniones de Emaús cuando pensé que esto que me pasaba sería por algo, luego en algún video o charla oí lo típico que te dicen que en vez de preguntarte “por qué” te preguntes “para qué”. Así que empecé a dar vueltas a la cabeza y buscar cómo formarme y así intentar ayudar a quienes pasen por situaciones de este tipo y les venga bien alguna ayuda, porque hay padres en situaciones inimaginables, terribles. Porque puedes salir y estar entretenido, hacer deporte que ayuda a sentirse mejor, pero luego llegas a casa y estás solo, y sólo podrán entender algo así así quienes han pasado por algo parecido.

Esta situación es dura, pero estoy contento y agradecido por quiénes están conmigo y como dice Victor Frankl en El hombre en busca de sentido: “aunque no inspiren envidia, los sufrimientos vividos valientemente son de las cosas que me siento más orgulloso”.

Dentro de tres es el día del Padre, desde que esto me pasó es un día que ha adquirido un especial significado. Así que esto es para todos esos padres que luchan por sus hijos.

David H. 03/2021