Cerebro al desnudo

gold, brain, golden, art, figurine, tchotchke

Por: Belén Larenas Ramírez (Chile)

Me levanto en piloto automático apenas suena la alarma.
Hice mi rutina de la mañana igual que todos los días. Si me preguntan en detalle, no podría decir; no recuerdo. Pero era más de lo habitual: ducharme, vestirme, lavarme los dientes y salir.

Me subo al auto y ahí comienza todo.
El auto no arrancaba, y empiezo a escuchar una voz, no entiendo de donde viene, pero dice:
“Siempre sucederá esto”.
¿Quién está ahí?
“Sobre todo cuando debo llega a tiempo”.

Me asusté, salí del auto para ver quién estaba jugando conmigo y alrededor no había nadie.

—¡Oye, gracioso! No es chistoso, ¿dónde estás?
—“jajaja».

Mientras daba vueltas alrededor del auto buscando al chistoso, me di cuenta de que del capó salía humo y que el posible causante era mayor.

– OOOOHH! Justo hoy, que tengo una exposición, y debo resolver varios asuntos, no hoy, tengo los minutos contados.

Me paro y abro el capó para poder ver:
“No sé nada de mecánica, no soy buena para eso”.
Y fue ahí cuando me di cuenta que lo mismo que estaba pensando era lo que estaba oyendo.

Yo: ¿Eres tú, cerebro? ¿Soy yo?
C: “Acertaste.”
Yo: ¿Cómo es que tienes voz?
C: “Siempre la he tenido, y siempre me has escuchado. He estado aquí siempre, contigo.”
Yo: Estoy confundida
C: Comprendo que te sientas así, pero todo lo que te digo es lo mismo que piensas y sientes.
Mira, te voy a contar un poco de mí. Me encanta cuando no haces nada nuevo, cuando tienes pensamientos negativos, y cuando vives en piloto automático.
Yo: ¿Qué dices?
C: No me agrada cuando utilizas mi parte prefrontal derecha. Así que porfavor, no mas aprendizajes por ahora.
(Silencio)
C: Sé que intentas entrenar y poder ser regular y constante en tus entrenamientos, pero debes entender que intento mantenerte con vida.
Yo: No entiendo.. no quieres que haga nada nuevo? Entrenar nos ayuda a estar más felices. Si me siento feliz, tu también, ¿o no?
C: ¡Pues claro! Pero no intentes hacer todo de la noche a la mañana. Yo te vengo cuidando desde que naciste, y no te parece importante.
Tuviste una relación donde textualmente terminaste acabada, y desde ahí tuve que protegerte de cada persona que ha estado peligrosamente cerca.
Yo: Fuiste tu! Llevo años en terapia tratando de poder volver a tener una relación.
C: ¿No me agradecerás?
Yo: ¿Agradecerte?
C: Entiendo que esto es extraño para ti, pero de todo lo que hemos vivido juntos con tus ansiedades y todo lo que hemos pasado, estoy orgullosamente aquí recordándote a tiempo para no tener nuevas experiencias otra vez.
Yo: Entiendo, pero no me estás dejando avanzar.
C: ¿Avanzar?
Yo: ¡Así es! Quiero poder ser constante con mi rutina de ejercicios.
C: Y aquí estoy yo para recordarte que es excesivo el gasto energético y necesitamos tener energía para mañana y también tener de reserva, por si acaso.
Yo: Quiero poder volver a aventurarme y tener una relación.
C: ¿Y las noches de sufrimiento?
Yo: Yo lo sé, pero seamos valientes, intentémoslo nuevamente.
C: No te entiendo. ¿Para qué?
Yo: Sé que he tenido días tristes, pero también logré vivir los mejores días de mi vida. Y tú lo sabes, estoy lista para tomar el riesgo.
C: Necesitamos una recarga extra de energía.
Yo: No exageres.
C: Lo siento, no accederé si no accedes a obtener recarga extra.
Yo: No sucederá nada malo, no seas tacaño.
C: Te soy honesto, soy tacaño y a mucha honra, y además te diré que ser así me ha servido para mantenerte con vida, así que.. De nada.
Yo: Gracias por mantenerme con vida, que bueno que al fin podemos conocernos, y hablar para poder ambos entendernos.
Te quiero hacer una pregunta. ¿Qué es peor, equivocarme o quedarme quieta?
El silencio fue absoluto. Solo el sonido del motor intentando arrancar respondió.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio