Por Gamaliel Martínez – México
Sonreír, andar con la mochila ligera, conocer mi índice de mediocridad, aceptar lo que no puedo controlar y entender que biológicamente somos energía y el cerebro es el administrador de esa energía.
He llegado a este curso después de una larga búsqueda de identidad profesional y académica, aún y con una licenciatura en Ciencias de la Comunicación alcancé los 35 años cuestionándome, ¿Para qué soy bueno?, ¿Cuál es mi don? ¿Cuál es mi virtud para ejecutar en esta vida? y entre búsqueda de posgrados y formaciones encontré la respuesta a través de las neurociencias.
Mi autocuestionamiento sobre mis propias capacidades y virtudes me llevaron a preguntarme desde muy temprana edad, ¿Cómo es que funciona mi cerebro? Y vaya que me llevé una gran sorpresa.
Entre mis 10 y 11 años me pregunté, ¿Quién es la voz que está dentro de mi cabeza que me dice qué hacer y me mantiene con vida? Llegué a la adolescencia y mis dudas me llevaron hasta estudiar en un seminario católico, en una profunda búsqueda por saber si esa “voz” era Dios. Sin embargo, salí muy pronto de ahí con más dudas. Pero no fue si no hasta que me convertí en papá de Yul, mi hijo, y así descubrí cómo un ser humano comenzó a replicar casi todo lo que yo hacía y cómo lo hacía, entonces, en una consulta psicológica con mi hijo, descubrí que al cerebro hay que verle de frente y sostenerle la mirada.
“SOMOS ENERGÍA” comentó el profesor en la primera clase y me inquietaba saber y descubrir un nuevo nodo de información en mi conocimiento. Había conocido a Mario Valle en mi pasada formación, “…el cerebro y sus trampas biológicas”, continuó. “Sistema de propiosepción”, terminó. Hablamos sobre el desgaste de energía que genera aprender algo nuevo, cualquier cosa, ¡Wow! Inmediatamente imaginé la cantidad de sinapsis que suceden cuando aprendemos algo, recordé un viejo video que circulaba en redes sobre una molécula cargando endorfina, caminando feliz, rumbo a generar sentimientos de plenitud. Después lo relacioné con la mecánica cuántica y la energía a nivel atómico, con eso de que, cualquier objeto nuevo en cualquier estructura cerebral, genera una explosión de energía. Esto sin duda me hizo, de alguna loca y bizarra manera, pensar que realmente en nuestro cerebro existen INFINITAS posibilidades de crear la realidad y no se trata de algún movimiento metafísico o esotérico, si no de que realmente, podemos entrenar a nuestros cerebros y con esto crear hábitos tan elocuentes y coherentes con nuestro ser verdadero, que estos hábitos nos lleven por naturaleza, a crear una realidad en la que todo lo que siempre he deseado, se vuelva realidad en el mundo físico y material en el que habitamos.
¿Cómo funciona esto de entrenar tu cerebro? No es más que lo que hemos escuchado a lo largo de los años, pero en diversos discursos, diálogos, culturas y dialectos; TODO PARTE DE NUESTRO AUTOCONOCIMIENTO Y UN CONSTANTE DIÁLOGO CON NOSOTROS MISMOS. Con esa voz que nos aconseja cuando no tenemos a nadie a nuestro alrededor y pensar que, de alguna manera, es una minicomputadora sumamente potente, pero con un sistema de funcionamiento tan básico que cualquiera puede efectuar, bajo la siguiente premisa; CONFÍA EN QUE ES POSIBLE y SE CONSTANTE HASTA LOGRARLO. El cerebro es capaz de lograr casi cualquier cosa que le solicites. Te impresionaría saber de lo que podríamos ser capaces de crear. Por lo que hasta ahora he entendido, es que justo gracias a ese auto conocimiento que puedo relacionarme con algo llamado “El umbral OK” que no se traduce más que “El equilibrio tácito entre el deseo por mejorar y el esfuerzo que se requiere”. ¡Bump! Relacioné de inmediato, que cualquier aprendizaje nuevo que quieras adquirir o practicar, si eres constante, descubres tu umbral Ok, en cada área que te agrada, cada actividad o cosa que te da paz y crecimiento en sentidos positivos. No habría manera de tener tiempo para sentir una supuesta depresión, además de que estimularías constantemente el pensamiento divergente, pues el aprendizaje continuo, te lleva a tomar decisiones desde la improvisación y la espontaneidad, desencadenando así una altísima actividad imaginativa y por lo tanto estamos desarrollando un cerebro con la estructura de un atleta olímpico neuronal (si acaso eso existiera), con una buena dieta de químicos naturales y un ser humano pleno y agradecido consigo mismo y su esfuerzo personal de salir de cualquier zona de confort que es más bien como energía en reposo mal utilizada.
Con lo que sé hasta hoy, creo que como en el ejercicio físico, no hay manera de que pueda obtener resultados diferentes si no creo hábitos y rutinas saludables, que me saquen de mi entorno conocido y así, aprender a sentir y a experimentar el mundo desde una perspectiva, más plena y receptiva, gracias al entrenamiento y buena comunicación de nosotros mismos con nuestros cerebros.
Y recuerda que ¡Cuando sonríes, tu cerebro se pinta de colores!
Sonreír, andar con la mochila ligera, conocer mi índice de mediocridad, aceptar lo que no puedo controlar y entender que biológicamente somos energía y el cerebro es el administrador de esa energía.


«Verle de frente y sostenerle la mirada»
Mi parte favorita, gracias un lectura increíble
Hola
Maravilloso leerte con un grado
De admiración hacia ti, y con
Un gran aplauso por tus logros
Y muchas felicidades para que
Tú cerebro y el mío
Puedan sonreír.
Genio gama
Gracias x compartir
Hablaste con letras. Eres grandioso Gama
La fuerza de voluntad como un súper poder que remodela nuestros hábitos y, en consecuencia, nuestro cerebro: eso es neuroplasticidad… y si además, añadimos una sonrisa, para que salgo de la blue-zone y se pinte de colores, mejor !
Felicidades, querido Gama!
Muy interesante y verdadero.
Gracias por compartir.
A todas y todos les reconozco el tiempo que se tomaron para escribir un comentario. Siento una tremenda gratitud por este proceso en el que me encuentro expandiendo mis conocimientos académicos que más que una formación en T-TALENT es un camino a mi propio despertar. Con Amor, respeto y admiración. Gama Mtz.
Waw…. Cuánto aprendizaje hay en el autoconocimiento; no cabe duda que los hábitos y la disciplina son las herramientas primordiales para lograr metas… despertar y agradecer «ser» – el cerebro sonrie y se pinta de colores…gracias por compartir hermano!!
Wow que belleza hermano! Gracias x compartir.
Me quedo mucho con el principio y fin de la publicación.
Y el estar atento sosteniendole la mirada a la mente o vocecita.
Abrazo desde Argentina